Amaia Pérez Orozco: otra discrepante de la Renta Básica de las iguales

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portadaEl que ha amado con pasión, aborrece con furor. François Fénelon

Enemigas de la Renta Básica

José Iglesias Fernández Economista.- ¿Qué tiene en común Amaia Pérez Orozco (APO) con empresarios, banqueros, políticos, académicos, sindicalistas, la izquierda revisionista, representantes de ONGs, algunas corrientes feministas, personas contertulias de medios afines al poder, otras personas y grupos conservadores, etc.?  Su animosidad contra la Renta Básica (RB).

Entonces, ¿qué es la Renta Básica de las iguales (RBis) para que concite tantas personas enemigas? Pues que es un mecanismo de redistribución de la renta y un instrumento de lucha contra el capitalismo. Lo que quiere decir que, redistribuir la renta supone implantar un sistema fiscal progresivo dentro del capitalismo en el cual las personas con mayores ingresos paguen tipos alrededor del 80% de sus remuneraciones, a la vez que una mayor parte del gasto público sea destinado a las ayudas sociales, léase dependencia, paro, pobreza, maltrato de género, discapacidad, pensiones, educación y sanidad pública, ayuda a la infancia, a la drogadicción, a la excarcelación, etc., es decir, dedicar medios de protección social para proteger con derechos a los desposeídos del sistema. Se entiende que esta doble función de la RBis es un peligro para los poderes del capitalismo, pero también para aquellas voces de asociaciones y personas que se suman a defenderlo, protegerlo, legitimarlo, con declaraciones como las de APO. De aquí su feroz oposición.

Aclaramos:

  • Redistribuir, de quién más tiene a quién más necesita, supone extraer de los poderosos riqueza y rentas que acumulan a expensas de la explotación de clase (trabajadores y trabajadoras) y la desposesión de derechos (tangibles en intangibles) de la población (hombres y mujeres).

  • Movilizarse contra el capitalismo supone denunciar y proponer alternativas que acaben con el mismo.[1] Quién lea la entrevista a APO, se dará cuenta que denuncia el sistema, pero la casi totalidad de sus medidas están encaminadas a ablandar el corazón de los capitalistas. En el capitalismo, “la sostenibilidad de la vida es imposible”. Sus aspiraciones, muchas, son puro reformismo.

Al igual que existen diferentes lecturas, y por tanto posiciones/interpretaciones sobre el feminismo, lo mismo ocurre con la propuesta de la RB. APO utiliza una definición genérica que le permite pontificar sobre la misma si tomarse la molestia de matizar sobre las diversas lecturas sobre los diferentes modelos de rentas básicas. Lo mismo que si le recordásemos a APO que ‘queda bonito’ ensalzar a las sufragistas inglesas reivindicando el derecho al voto de las mujeres, sin mencionar que simultáneamente se oponían a que sus criadas participasen en tales manifestaciones. Lo mismo que recordarle a APO que así como no todo el feminismo es homogéneo, sino que existen dentro del mismo diferentes ‘corrientes’,[2] tampoco todas las lecturas sobre la renta básica son iguales sino que existen diferentes interpretaciones. Al no distinguir entre las diversas posiciones ideológicas que existen en la RB por ignorancia, mala voluntad, o ambas cosas, APO comete personalmente en su entrevista[3] el mismo error, la misma osadía, que hemos tenido que corregir en Silvia Federici:[4] la de banalizar en una frase, con una negativa, todo el trabajo de reflexión y autocrítica que existe en las diferentes lecturas de la RB en el Estado español sobre la mayoría de los temas que ella objeta.

Respuestas a sus objeciones a la RBis

Recordad una vez más que la RBis es el derecho que tienen las personas a recibir una cantidad periódica para cubrir sus necesidades materiales. Es sus características estructurales, y por ser un derecho, es individual; por ser universal, lo reciben todas las personas, siendo la cantidad la misma para todas ellas; y es incondicional, lo que quiere decir que no está sujeta a los ingresos que se perciben, ni a pasar por el mercado de trabajo. En sus características de opción política, es decir en su capacidad de lucha para obtener este derecho, es equitativa, pues trata a todas las personas por un igual; su cuantía ha de ser, por lo menos, igual al umbral de pobreza, pues se trata de superar este estigma (a pesar de la crisis, la RBis se situaba en 911 euros mensuales en el 2011); la creación de un Fondo de RBis para iniciar e impulsar la decisión y la gestión de bienes comunales; a su vez, refunda las diversas ayudas sociales para evitar el clientelismo y la desigualdad entre las personas perceptoras; finalmente, al día de hoy, se ha convertido en una herramienta política de lucha de buena parte de los movimientos sociales.

Aclarada que es la RBis estamos en posición de responder puntualmente a las objeciones que APO menciona:

  • APO. [La RB] tiene dos debilidades grandes: no cuestiona el nexo entre calidad de vida y dinero individual, no está hablando de construir una responsabilidad colectiva para poner los medios para vivir sino de que a cada quien se le de un dinero para que individualmente se las apañe. No cuestionar ese nexo y volver a poner las soluciones en términos individualizados de acceso al mercado me parece un problema.

Los derechos de primera generación son individuales, los de segunda generación colectivos, y los de tercera generación son territoriales, étnicos, etc. El derecho a la RBis es un derecho que contiene a los tres grupos. Es un dinero individual (en mano) y colectivo (adquisición de bienes comunales), y que responde a que los beneficiarios decidan libremente que deben hacer con su cuantía. En cualquier caso, la cantidad se enfrenta a que la calidad de vida sea la de la exclusión de la pobreza. En cualquier caso, en varios escritos explicitamos que la calidad de vida es la que reclamaba Epicuro: 1) que, “según el derecho común, lo justo es lo mismo para todos, pues es algo útil en la relación de unos con otros”. Y 2) que “la necesidad es un mal, pero no hay necesidad alguna de vivir con necesidad”, así como previene de que “nada es suficiente para quien lo suficiente es poco”.[5]

Por tanto, la RBis sí cuestiona el nexo calidad de vida y dinero individual; sí promueve la responsabilidad colectiva; no sólo cuestiona sino que supera esa dependencia del mercado de trabajo asalariado en el capitalismo, cosa que el feminismo de APO no resuelve nada. Sólo hace afirmaciones (o preguntas) al viento.

  • APO. Tampoco cuestiona en qué mercados vamos a consumir, a dónde vamos a ir buscar los bienes y servicios que necesitamos para vivir. Me parece mucho más potente tener servicios públicos fuertes, incluidas cosas que ahora no se consideran como tal, como la vivienda, el transporte, la promoción de la autonomía de las personas con diversidad funcional. Además, puede haber muchos elementos contraproducentes, por ejemplo, puede ser una manera de bajar sueldos: tú das 800 euros y la mayoría de personas no va a vivir solo con eso, así que se fomenta que la gente vaya a trabajar por otros 800.

De acuerdo con la definición de la RBis, y con lo que ya hemos explicado en la anterior, las afirmaciones que aquí se hacen se resuelven solas. Los mercados de bienes y servicios que necesitamos para vivir están controlados por el sistema capitalista; qué y cuanto podemos consumir está controlado por los capitalistas. El mercado de trabajo, tasas de empleo, niveles salariales y condiciones de empleo están controlados por los capitalistas. Por recomendaciones y directivas de los poderes capitalistas, el Estado neoliberal está recortando los servicios públicos fuertes y débiles, especialmente el gasto social dedicado a los colectivos ‘en riesgo de pobreza’ mencionados anteriormente. Y la aberración de APO es su ignorancia sobre los millones de contratos que no llegan al salario mínimo, los millones de pensionistas con pensiones al borde del umbral de pobreza severa, los miles de personas dependientes, o con algún tipo de discapacidad, que no perciben ningún tipo de ayuda pública o es misérrima, los millones de personas ocupadas en la economía sumergida, muchas de ellas en el trabajo doméstico e inmigrantes, etc. Los sueldos están bajando porque los empresarios tienen la sartén por el mango, y no por que haya RBis. Por fin ya los medios convencionales aceptan que el hecho de trabajar no excluye de la pobreza, pues los niveles salariales que se pagan no son 800 euros al mes sino paupérrimos. ¿De qué planeta y de que sistema económico habla APO? ¿A este análisis es a lo que llama “subversión feminista de la economía”?  ¿De la economía del capital, o de la economía de los oprimidos? Pues es la situación de estas poblaciones lo que hace que el sistema sea sostenible, no la vida de las personas. Sobre la responsabilidad de consumir, decrecer, y demás temas le recordaría que repasase lo que hemos ya escrito sobre los mismos. [6]

Recordarle a APO algunas de las bondades de la RBis

Por las objeciones que hace APO no puedo decir que me lleven a tener una visión optimista de su reacción ante mis argumentos. En el 2002 ya escribía un artículo[7] en el que reclamaba de la RBis que fuese un remedio que resolviese todas las agresiones sociales y políticas que el capitalismo somete a condiciones de explotación y miseria a las poblaciones, hombres y mujeres. A pesar de ello, y en beneficio de otros lectores, si que me voy a permitir exponer una lista de las bondades de la RBis, que las tiene y muchas. No las voy a desarrollar todas pero si enumerar algunas:[8]

  • Si pudiésemos disfrutar de una RBis no cabe duda que la misma nos daría mayor seguridad y autonomía a las personas, desde que nacemos hasta que morimos.

  • Introduciría dentro del sistema una mejor distribución de la renta, suavizando la explotación. Este reforzaría la seguridad y la autonomía de las personas, hombres y mujeres por un igual.

  • Permite a hombres y mujeres elegir entre empleo asalariado y/o tiempo libre; reduce la dependencia del mercado de trabajo para poder sobrevivir.

  • Actúa de colchón para defenderse de la amenaza de despido, de la prepotencia de los empresarios para imponer contratos temporales, y a tiempo parcial, etc. Actúa como un fondo de resistencia en caso de huelga laboral, etc., tanto para hombres como para mujeres.

  • Actúa dando una cobertura económica a aquellos grupos de emergencia social: discapacitados, presos, afectados de sida, inmigrantes, etc., sean estos hombres o mujeres

  • Actúa contra la pobreza cuando la cuantía es igual a este umbral.

  • La RBis fomenta la igualdad de género, de la mujer en el mercado de trabajo. El trabajo femenino podrá exigir la equiparación de salarios y demás condiciones laborales. En este sentido, la RBis aumentará el grado de autonomía de millones de mujeres, en sus empresas, en el trabajo doméstico o en las labores de cuidado, cuya dependencia del salario de su pareja constituye la base de muchos abusos, violencia de género, todo contra su dignidad. Aseguraría a la mujer cierta independencia económica en la lucha de clases (mercado de trabajo) y la lucha de género (unidad de convivencia familiar) que algunos movimientos feministas está reclamando.

  • Ayuda a rehacer y dar seguridad a grupos socialmente problemáticos, relacionados con la delincuencia, drogadicción, prostitución, sin techo, etc., sean hombres o mujeres.

  • La RBis es un derecho, no una ayuda asistencial, que permite crear un fondo común social; destacar que la producción es un valor social y no individual; eliminar las trampas de la pobreza y del paro; pero también el estigma del pensionista; etc.

Resumen y conclusión

Concluyo con un resumen realizado ya en el año 2000 sobre la importancia de la llamada RB en aquellos momentos.[9] Reviso su contenido y compruebo que sigue teniendo la misma validez que cuando fue escrito:

  • Resumen. En términos del contenido político, una buena síntesis de lo que puede suponer la RB para la ciudadanía en general, y la izquierda en particular, nos la ofrece F. Savater en “Otra izquierda para España”:  “Creo que hoy la principal diferencia entre izquierda y derecha[10] en las democracias desarrolladas es que la primera sostiene que si ciertos derechos no son garantizados por las instituciones públicas a todos —a despecho de azares biográficos o intereses mercantiles—, la noción misma de ciudadanía se vacía de contenido [...] Sería deseable desde la izquierda romper este círculo estudiando la posibilidad de un ingreso básico general de ciudadanía, entendido no como un subsidio (parados, jóvenes, ancianos), sino como un derecho de todos, a partir del cual pudiera optarse por trabajos remunerados, servicios sociales voluntarios... o la vida contemplativa. Es un proyecto revolucionario, si se quiere, pero no más de lo que fue en su día el sufragio universal. Obligaría a redefinir el mercado de trabajo, la relación entre productividad y retribución, el sentido de la protección social, etcétera. También se alcanzaría una nueva dimensión de la responsabilidad individual, entendida desde la libertad y no desde la cruda necesidad”.[11]

  • En términos de movilización ciudadana, no cabe duda de que la implantación de la RB tiene la particularidad de poder articular un proyecto político común, y de responder a los intereses materiales y sociales de colectivos y organizaciones tan distintas como pudieran ser las personas paradas y pobres que viven de la asistencia social; las personas trabajadoras que prefieran estar dispuestas a sacrificar ingresos por una vida más autónoma; las mujeres que decidieran comprobar la realidad de una vida laboral, o de liberarse del peso de las tareas domésticas y del cuidado de los niños y los mayores de la familia; los hombres que pensasen que ha llegado el momento de compartir las responsabilidades familiares que conlleva el trabajo doméstico; las personas sindicalistas que quisieran mejorar las condiciones de trabajo y seguridad económica de sus compañeros/as; las personas activistas verdes que defiendan la implantación de una economía sostenible, etc. Por su carácter transversal, la RB tiene además la ventaja y el atractivo de poder aglutinar a la mayoría de los movimientos que componen la izquierda: el movimiento sindicalista, el movimiento en torno a la economía social, el movimiento feminista, el movimiento verde, el movimiento okupa, el movimiento contra el paro, la pobreza y la marginación, los movimientos por la profundización democrática y los derechos humanos, el movimiento estudiantil, el movimiento pacifista, etc. Es decir, la RB aborda una multitud de intereses comunes, los cuales pueden servir de puntos de partida para conseguir una serie de acuerdos y establecer una acción movilizadora conjunta, a través de la elaboración de un programa común de objetivos mínimos.

  • Conclusión. En estos momentos, la RB es un instrumento de concienciación y movilización política en varios frentes, pero especialmente en el de conseguir otro instrumento, como es el de convertirse en un mecanismo de redistribución de la renta. Por ejemplo, con la RB se plantea cómo conseguir ampliar los grados de libertad para que las personas tengan la posibilidad de gestionar sus vidas de una forma más autónoma, u objetivos más colectivos como son el de erradicar el estigma de la pobreza, del paro o de la exclusión social mediante las jubilaciones anticipadas, iniciar experiencias comunales, de economía solidaria, etc.

  • Por otro lado, hay que señalar que la RB no es la panacea que va a resolver todos y cada uno de los problemas que sufrimos dentro y a causa de la dictadura burguesa ejercida en las sociedades capitalistas; la RB no podrá solucionar ciertos problemas sociales de fondo, como puede ser la explotación de clase y género, u otros como la drogadicción, la inmigración, etc. No obstante, hemos intentado señalar cómo la RB, enfocada desde una óptica transformadora, puede constituir un importante instrumento de lucha por una sociedad alternativa más justa.

José Iglesias Fernández
Barcelona, 13 agosto del 2013

Pregunta a Amaia Pérez Orozco ¿Estás de acuerdo con la reivindicación de una renta básica para todo el mundo?

http://www.eldiario.es/economia/igualdad-mercado-laboral-replantearse-li...

Me parece una forma de plantear las reivindicaciones que no pone en primera línea los debates más relevantes. Tiene dos debilidades grandes: no cuestiona el nexo entre calidad de vida y dinero individual, no está hablando de construir una responsabilidad colectiva para poner los medios para vivir sino de que a cada quien se le de un dinero para que individualmente se las apañe. No cuestionar ese nexo y volver a poner las soluciones en términos individualizados de acceso al mercado me parece un problema.

Tampoco cuestiona en qué mercados vamos a consumir, a dónde vamos a ir buscar los bienes y servicios que necesitamos para vivir. Me parece mucho más potente tener servicios públicos fuertes, incluidas cosas que ahora no se consideran como tal, como la vivienda, el transporte, la promoción de la autonomía de las personas con diversidad funcional. Además, puede haber muchos elementos contraproducentes, por ejemplo, puede ser una manera de bajar sueldos: tú das 800 euros y la mayoría de personas no va a vivir solo con eso, así que se fomenta que la gente vaya a trabajar por otros 800.

Notas:

  • 1. José Iglesias Fernández. La sociedad comunal como alternativa al capitalismo. De la renta Básica a la Riqueza Comunal. Baladre/Zambra 2014.

  • 2. Mari Fidalgo, Alicia Alonso merino, Rosa Zafra Lizcano, Yayo Herrero. Renta Básica de las iguales y feminismos. De la centralidad del empleo a la centralidad de la vida. Baladre/Zambra, 2014

  • 3. Amaia Pérez Orozco. Queda bonito hablar de igualdad en el mercado laboral y no plantearse quién limpia el váter en casa. http://www.eldiario.es/economia/igualdad-mercado-laboral-replantearse-li...

  • 4. Renta Básica de las iguales: errores de interpretación de Silvia Federici. En http://rentabasicadelasiguales.coordinacionbaladre.org/noticias/renta-ba...

  • 5. Epicuro. Exhortaciones (Gnomonologio Vaticano). En http://www.webdianoia.com/helenismo/epicuro_text.htm
    Epicuro. Carta a Meneceo. En http://www.onomazein.net/4/epicuro.pdf

  • 6. José Iglesias Fernández. Sobre el decrecimiento y otras rendiciones. Interpretación crítica sobre el decrecimiento y el consumo responsable. Baladre / Libreando 2010.

  • José Iglesias Fernández. La miseria del decrecimiento. De cómo salvar el planeta con el capitalismo dentro. Baladre/Zambra/Libreando 2011.

  • 7. Amaia Pérez Orozco. Por una renta básica feminista. Marzo 2002. Ver más abajo

  • 8. José Iglesias Fernández. Las Rentas Básicas. El modelo fuerte de implantación territorial. El Viejo Topo, 2003.

  • 9. José Iglesias Fernández y otros autores. Ante la falta de derechos, ¡¡Renta Básica, Ya!! Virus editorial, 2000.

  • 10. La cita a Savater sobre la RB no supone que acepto su definición acerca de la diferencia entre izquierda y derecha.

  • 11. El País, 17 de enero de 1999.

 

Por Una Renta Básica Feminista

Amaia Pérez Orozco Marzo 2002

Actualmente, podemos encontrar el nombre de renta básica (RB) para referirse a propuestas totalmente diferentes; lo cual es una forma de confundir y desviar el debate. Partamos de una base concreta: la RB es un derecho de todas las personas a recibir, cada una de ellas y de una manera periódica, una cierta cantidad de dinero con la que puedan satisfacer sus necesidades básicas. Es una propuesta en sí misma peligrosa y, al mismo tiempo, con un alto potencial transformador. Normalmente, suele hablarse tanto de sus riesgos como de las posibilidades que abre desde una perspectiva de cómo afectará a la relación de las personas con el trabajo asalariado. Su peligrosidad puede venir por dos caminos. Por una parte, el que sea utilizada como un instrumento de aumento de la flexibilidad y precariedad laboral. Por otra, porque sea un mecanismo que “humanice” y justifique el sistema capitalista. El potencial de transformación social se encuentra en el hecho de que es la forma más directa de hacer realidad ese supuesto derecho a una vida digna que tenemos todas/os independientemente de toda otra circunstancia personal. Y se debe también a que hablar de RB supone un magnífico pretexto para sacar a la luz innumerables debates sobre la sociedad en que vivimos y la sociedad que deseamos. Por tanto, para que la RB no sea un medio del que se apropien para justificar y perpetuar un sistema socioeconómico injusto, es necesario impregnarla de un fuerte contenido político transformador. Si decidimos luchar por la RB para exigir ese derecho fundamental a tener unas condiciones materiales de vida dignas (como, al menos teóricamente, tenemos derecho a la educación y a la salud); derecho que no puede estar condicionado a “la buena marcha de la economía”. Si decidimos luchar por todo ello, hemos de tener claros nuestros objetivos políticos de cambio social. Y en base a esos objetivos hemos de hacer una propuesta específica de cómo implementar la RB; hemos de ver sus deficiencias (para proponer otras medidas simultáneas, a las que la RB puede complementar, pero nunca sustituir); y hemos de aprovechar la excusa de la RB para debatir todo aquello que nos parezca inaplazable.

Normalmente, se discute todo esto en torno a cómo ayudará o perjudicará la RB en la lucha anticapitalista. Pero nosotras sabemos que nuestros intereses feministas no suelen estar incluidos de por sí en esa lucha. Aunque podamos discutir qué anticapitalismo existe si no es antipatriarcal (y viceversa), sabemos que, o peleamos por la destrucción del patriarcado, o éste permanecerá. El patriarcado es un sistema terriblemente adaptable. Puede cambiar sus formas, la opresión puede modificar su rostro y su escenario; pero manteniendo el fondo, la subordinación misma de las mujeres. Por eso, o nos esforzamos porque la RB sirva a nuestros intereses feministas, o será otro elemento más que quizá remueva un poco la superficie, pero que deje inalterada la profundidad de la opresión de las mujeres.

Así que nos encontramos ante el reto de hacer una proposición feminista y evitar que el debate sobre una reivindicación potencialmente rompedora desprecie nuestras reivindicaciones. En efecto, si se argumenta que la RB es un eficaz método contra la pobreza, debemos enfatizar que la pobreza es un fenómeno que sufren mayoritariamente las mujeres. Si desde el feminismo se ha luchado por una concepción de la pobreza que no atienda sólo a los aspectos de ingresos, ¿se está recogiendo esta multidimensionalidad al hablar de pobreza y RB? Una medida igual para hombres y mujeres, ¿es suficiente para atacar un fenómeno que les afecta de forma diferente? ¿Son necesarias otras medidas? ¿Cuáles? Se ha asegurado que la RB evita la trampa del desempleo que encierran otros programas de ingresos mínimos. Pero también el desempleo afecta de forma más grave a las mujeres. Por eso hemos de tener una voz y unas reivindicaciones diferenciadas. Un serio riesgo de la RB es el papel que podría jugar incentivando a algunas mujeres a permanecer / volver a los hogares. Para el caso de mujeres con muy pocas probabilidades de lograr un empleo digno, ¿no actuaría la RB como un aliciente para no salir del espacio privado de la familia? Podemos alegar que encargarse en exclusiva de los trabajos domésticos y de cuidados no es en sí mismo perjudicial. Y esto es cierto cuando se trata de una opción verdaderamente libre. Pero, en un contexto en el que son las mujeres las encargadas del hogar, en las que se las culpabiliza constantemente por la desatención que sufren las/os niñas/os desde que sus madres están en el mercado de trabajo; en este contexto, ¿es una elección el encargarse del hogar? Nos encontramos ante el problema de que, si bien la RB es incondicional, por definición, al empleo, no ocurre lo mismo con el trabajo no remunerado. Debemos perseguir que la RB no presuponga que las mujeres van a seguir encargándose de los mismos trabajos, ahora con mayores facilidades que antes, si cabe. Y, desde aquí, entramos de lleno en el debate sobre el reparto de los trabajos. ¿Pone la RB facilidades para avanzar en este reparto? ¿Son necesarios otros métodos de lucha y otros debates simultáneos? Hay quien asegura que la RB supone una implícita revaloración de los trabajos no remunerados. ¿Es esto cierto, desde nuestro criterio? Y, si no revaloriza los trabajos invisibles de las mujeres o no lo suficiente, ¿de qué manera tenemos que articular el debate sobre la RB para lograr en este proceso esa revalorización? ¿Y para lograr el que exista una auténtica responsabilidad social en la reproducción, en el cuidado del conjunto de personas? Claro está, estas reflexiones van unidas a las del reparto de la(s) riqueza(s). La RB supone unos ingresos iguales para el conjunto de la ciudadanía, ¿es suficiente con esto? Y, teniendo en cuenta que la RB supone distribuir recursos, ¿de dónde obtenerlos?, ¿qué vía de financiación proponemos desde el feminismo? Tanto la creación de nuevos impuestos, como la modificación de los existentes y la redirección de los recursos ya disponibles tienen efectos de género ante los que hemos de presentar planteamientos propios. Además, desde una perspectiva feminista, perseguimos que se reconozca la riqueza inmaterial, la riqueza de los afectos, la riqueza no monetaria. ¿Afecta o podría afectar la RB al reparto de este conjunto amplio de riquezas? En este sentido, queremos cambiar el centro social de atención desde la acumulación de capital hasta los procesos de satisfacción de necesidades humanas. ¿Nos ayuda la RB en este intento? ¿Cómo instrumentalizar la RB para avanzar hacia modelos de vida no consumistas / productivistas?

Hablar de RB desde un posicionamiento político concreto, feminista en este caso, implica tener que hacer una propuesta muy concreta. En ese enunciado general de lo que es la RB quedan muchos cabos sueltos, de los que depende, en gran medida, lo beneficiosa o perjudicial que resulte finalmente. Primeramente, la cuantía recibida, que normalmente se establece en torno al umbral de pobreza, ¿sería suficiente para que la gente no sintiera la necesidad de obtener más ingresos, o sea, de trabajar en el mercado? ¿Debería sustituir o todo otro tipo de prestaciones? ¿Qué opinamos las mujeres, las grandes perjudicadas del actual sistema de (des)protección social que no nos da derecho a prestaciones dignas por nuestros trabajos no remunerados? Aparte de la cuantía, hemos de decidir quién ha de ser el colectivo beneficiario. ¿Qué ocurrirá con la población inmigrante? Si pedimos la RB como un derecho a vivir, si peleamos porque las mujeres somos quienes más trabajamos, en peores condiciones y a cambio de menores recursos, ¿asumiremos que hay mujeres por quienes no vamos a luchar y que asimilarán, aún más pesadas, las cargas de las que queremos deshacernos? Otro debate aún en fase inicial y de especial importancia para las mujeres es el de cómo afectaría la RB a las/os menores; qué cuantía les correspondería, en qué condiciones, quién se responsabilizaría y en qué medida debe sustituir o estar acompañada de otra serie de servicios públicos. Planteemos otra pregunta final, ¿cuál debe ser la entidad pública desde la que se otorgue la RB, las naciones o instituciones supra o subnacionales? Hay que plantearse qué sistema político deseamos, si creemos –o no- en esta democracia y si la vía de mejora se sitúa hacia entidades políticas más o menos grandes. ¿Cuál es nuestra propuesta feminista en torno a la “democracia”, qué poder queremos otorgar a las personas y qué poder a los grandes grupos de presión en los cuales no estamos representadas y en los que, tras años de intentarlo, se ha visto que nunca lograremos situar nuestros intereses (quizá porque es de esa misma concepción de la política de la que huimos)? ¿Sería más coherente avanzar hacia la descentralización máxima del poder (ya que queremos luchar contra el patriarcado cuya última esencia es la existencia de relaciones de poder y de organizaciones sociales jerárquicas)?

En conjunto, reivindicar la RB es reivindicar el derecho a vivir digna y libremente. Pero, sin una fuerte movilización social que la respalde, con unos objetivos de transformación social claros, puede sernos arrebatada, asimilada por el sistema y usada para perpetuar el caótico estado de las cosas. Como feministas hemos de ser aún más conscientes de los riesgos, porque nuestros intereses antipatriarcales ni siquiera están siendo debatidos. Antes de que la RB se institucionalice (o de que llamen RB a cualquier cosa), hemos de hacer un esfuerzo por tener unas voces propias; por proponer la RB que nosotras deseemos, aquella más cercana a nuestras ideas; por sacar a la luz los temas que más nos interesan, aquellos habitualmente invisibilizados. Porque sin feminismo no hay auténtica transformación social y esta tarea es nuestra.