barrios

Cuando los yonkis eran nuestros hermanos

Foto arainfo.org

Adolfo Allué Blasco.- Pensando en los incidentes del Gancho y otros barrios me acordé de los 80-90. Hay gente que trafica con drogas, práctica robos a gente mayor, en pisos, que enloquece y amenaza con una pistola a la gente que pasa por la calle, monta escándalos, peleas entre ellos (hasta con machetes) o se suben al tejado todo puestos y tiran las tejas a la calle...

Las redes vecinales desmontan en Cibeles el mito de Almeida: “Los servicios sociales no cogen el teléfono”

Imagen elsatodiario.com. Autor: Álvaro Minguitoelsaltodiario.- Las redes vecinales exigen frente al Ayuntamiento que el alcalde Martínez-Almeida garantice la alimentación de las 50.000 personas atendidas por las despensas solidarias. Ante la falta de apoyo institucional y el desgaste de estas iniciativas de apoyo mutuo, miles de personas podrían quedarse este verano "varadas en tierra de nadie, sin recursos para alimentarse”.

Hacer barrio para enfrentar la crisis del coronavirus

Un clamor de aplausos en reconocimiento de la labor de la sanidad pública se escuchó en todo Madrid y muchas ciudades españolas. Álvaro Minguito saltodiario.com. Lluís Benlloch, Miembro de la Dula y vecino de Ciutat Vella.- Las redes de apoyo mutuo y los vínculos sociales están proliferando como respuesta a la crisis del covid19, pero su presencia en medios va disminuyendo. Ante las previsibles consecuencias, va a ser fundamental la capacidad de elaborar espacios de confianza en unos vecindarios afectados por décadas de políticas neoliberales. Ya existen movimientos en los que inspirarse.

A mí me cuidan mis vecinas, no la policía

MANI VK LIBERTAD ALFON socialDébora Ávila Cantos y Sergio García García. publico.es.- La policía siempre ha tenido límites, ya sean legales, simbólicos o culturales. El invento de la policía moderna, allá por el primer tercio del S.XIX, fue acompañado de una reserva de espacios físicos y sociales en los que los uniformados no podían entrar, incluso en los regímenes más totalitarios. El límite que mejor conocemos en sociedades liberales es la propiedad privada: sin orden judicial, la policía no puede entrar en un domicilio salvo excepciones. Pero de igual modo, la policía no puede entrar sin autorización en las universidades, donde se entiende como sagrada la salvaguarda del pensamiento crítico y una cierta rebeldía juvenil, o en las iglesias, donde encuentran refugio los desheredados, muchas veces perseguidos por la ley.

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